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El trabajo con la derecha y con la izquierda: de las organizaciones sociales en Medellín


Integrantes de la Escuela Radiofónicas de Acción Cultural Popular, con el presbítero Guillermo Vega. Foto: Reporter, Carlos Rodríguez.


Por Carlos E. López Castro (Texto publicado en la Revista Historias Contadas # 90


Las organizaciones sociales en Medellín, no nacen de la normatividad sino de la mano derecha de la religión católica, desde el siglo XIX, que pretende organizar a los obreros para que no se conviertan en comunistas. Pero desde la década de 1920, muchas organizaciones se convierten en ovejas descarriadas que, de la mano izquierda política, toma fuerza social con tendencias comunistas. El individualismo que caracteriza al antioqueño y la falta de ideología social, envuelven al siglo XXI en un interrogante del presente y futuro del protagonismo de las organizaciones sociales para el desarrollo de los barrios y de los corregimientos de la ciudad.


CONGREGACIONES Y SOCIEDADES DE AYUDA MUTUA

Aunque se cuenta de algunas mingas y convites de los indígenas, que habitaron el Valle de Aburrá como formas de organización, es en el siglo XIX donde se conoce la primera que se tiene registrada, de ayuda mutua, como forma de sociabilidad de los sectores populares, fundada por los jesuitas en Medellín en 1846, conocida como Congregación de Artesanos de San José y de la Asunción. Tuvo sede en la Iglesia de San Francisco, hoy San Ignacio, llegando a tener 600 congregantes. Según constaba en sus estatutos, sus objetivos eran: “… fomentar entre artesanos, industriales y obreros la vida cristiana, ayudarse mutuamente en sus profesiones y en la vida ordinaria, instruirse moral e intelectualmente, y procurarse recreaciones honestas en los días de descanso”.1


Otra de las que dejó gran huella en la historia fue la Sociedad San Vicente de Paúl que, en 1882, se fundó en Medellín.


Además de muchas otras sociedades católicas y congregaciones existentes a finales del siglo antepasado y principios del XX, resaltamos la Juventud Católica fundada en Medellín en 1913. De gran importancia fue la Acción Social Católica fundada en Medellín por las conferencias episcopales de 1908, 1912 y 1913, bajo auspicios del Vaticano. Evitaba la difusión de doctrinas socialistas. Era un conjunto de instituciones que tocaban distintas dimensiones del mundo laboral.

SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS

La Sociedad de Mejoras Públicas fue fundada en Medellín en 1899, que en la primera reunión convocada por Carlos E. Restrepo y Gonzalo Escobar, expresaron su propósito: “…a semejanza de lo que pasa en los centros civilizados, y aunando los esfuerzos y concentrando las voluntades se organizase una junta encargada de velar por el ornato y embellecimiento de la ciudad”.


Una importante investigación del historiador Fernando Botero Herrera, demuestra cómo algunos ricos comerciantes y hombres influyentes, durante muchos años estuvieron liderando la SMP. Ellos, en muchas ocasiones la utilizaron para beneficio particular haciendo obras que directamente valorizaban sus casas y aumentaba la especulación de la tierra urbana. Se perdió el límite entre lo público y lo privado con la complicidad del Concejo de Medellín de ese entonces. Pero no se puede negar el papel protagónico, de la SMP, en la política local, en el desarrollo, en el civismo y en la planificación urbana, no obstante la demolición de edificios que sólo quedaron en la memoria y en fotos como recuerdo de gran valor patrimonial.

SINDICATOS Y ASOCIACIONES DE TRABAJADORES

Con la naciente industria en Medellín, desde principios del siglo XX: Gaseosas Posada Tobón en 1904, Coltejer en 1908, Telares Medellín en 1909, Mesacé en 1910, El Colombiano en 19012, Noel en 1916 y Coltabaco en 1919, se inicia, al mismo tiempo, una forma de organización obrera debido a las tensiones entre trabajadores y patronos, con el fin de lograr bienestar, seguridad social, económica y laboral.


La fundación de algunas que se recuerden de la época son: Unión de Artesanos y Obreros de Medellín, en 1914; Patronato de Obreros de Medellín, en 1916; Unión General de Carreros de Medellín, en 1920. Todas promovidas por la iglesia, pero lejos del objetivo revolucionario de los posteriores sindicatos.2


En una importante investigación realizada por el Trabajador Social Alberto León Gutiérrez Tamayo, nos cuenta que: “Los primeros movimientos reivindicativos en Antioquia fueron protagonizados por los sindicatos del transporte, la minería y de enclaves extranjeros explotadores de oro; entre ellos se destaca la huelga de los ferrocarriles de Antioquia, el 12 de enero de 1918; la de mineros de Frontino Gold Mines de Segovia, el 13 de agosto de 1919; la de los zapateros de Medellín, el 9 de febrero de 1920; y la de las obreras de Fabricato, el 14 de febrero de 1920”.3


En 1935 existían en Antioquia 29 sindicatos con personería jurídica. De tantas asociaciones y sindicatos imposibles de mencionar por la extensión, destacamos una: Aunque desde muchos años atrás existieron organizaciones de tipógrafos y desde 1939 había nacido la idea como sindicato, en 1945 nace en Medellín la Asociación de Linotipistas de Antioquia, ALIAN, con su eslogan “Las manos que informan al mundo”. Estos, eran quienes tecleaban en una máquina llamada Linotipo para hacer lingotes con palabras de plomo para imprimir los periódicos y revistas de la época, superando el tipo suelto de Gutenberg. Entre sus objetivos primordiales estaba: “Luchar por el mejoramiento económico, cultural y social de los asociados. Además celebrar convenios de trabajo y contratos sindicales”.


Entre los principales logros de la Asociación fueron las negociaciones de pliegos de peticiones aprobadas para el bienestar económico de los asociados que ganaban más que los periodistas quienes los tildaban de “los tiznados de mil pesos”. En sus manos estuvo a punto de parar la circulación de periódicos, a nivel nacional, cuando no fueron escuchadas sus peticiones. Antes de liquidarse Editorial Bedout (segunda empresa editorial en América), a algunos linotipistas se les pagó con máquinas Linotipo con las cuales pudieron vender el servicio a la misma empresa, de forma independiente, conformando así a Editorial Prisma.


ACCION COMUNAL, FUNDACIONES Y O.N.G., SEGÚN UN SOCIÓLOGO

Según la charla del sociólogo Omar Urán, extractamos algunos apartes sobre la organización social en Medellín: “Lo primero que existió de organización social fue alrededor de la iglesia como grupos de oración, las movilizaciones no eran políticas sino religiosas como las procesiones. La procesión reúne la gente y cuando la gente se reúna toman conciencia que hacen parte de un colectivo. Después vienen las marchas políticas.

“Cuando Medellín empieza a industrializarse, va naciendo la organización obrera al inicio del siglo XX. Eran sindicatos patronales, como las conocemos hoy en día, organizados por los mismos empresarios y muchos de ellos administrados por la iglesia. Muchas obreras eran instruidas por monjas. Se inicia la categoría de trabajo social obrero que antiguamente no existía. Existe una historia bonita de María Cano, llamada “La flor del trabajo”.


“Nace una sociedad civil no política, no gubernamental, llamada Sociedad de Mejoras Públicas, que empieza a pensar la ciudad, era conformada por la burguesía que se reunía a pensarse independiente del Estado, a pensar la ciudad en función de la industria, ciudad producto, hecha para la acumulación del capital.


“En la década de 1940, en la SMP se conforman unos comités cívicos, con el crecimiento de Medellín hacia los barrios. Estos comités cívicos figuran como antecedentes a las juntas de acción comunal. En esa década de 1940 tenemos dos tipos de organizaciones sociales. Una ligada al territorio, al barrio, a la ciudad, al civismo y otra, ligada a la industria, al sindicato.

“Medellín fue rica en clubes de empresarios, como El Club Medellín, Club Unión, que sirven como escenario para hacer negocios. Es el escenario, la concreción físico espacial de una organización social, muy utilizada por las élites. De allí nace la Asociación Nacional de Industriales, ANDI.


“La Acción Comunal obedece al impulso del Estado. Es un mecanismo de contención ideológica de la insurgencia y de legitimidad política del Estado y abaratamiento de la construcción de la ciudad. Nace en los años 1958 y empieza a crecer en la década de 1960, ligada al crecimiento urbano. Las juntas de acción comunal interpretan a los dos partidos tradicionales y los sindicatos expresan los partidos alternativos de izquierda.


“En las décadas de 1960 y 1970 surgen los movimientos estudiantiles muy manejados por los partidos políticos de izquierda. También surge un tipo de organización social barrial, diferente a los partidos y muy ligada a la iglesia católica. Con los barrios de invasión y unas órdenes católicas nacen grupos de base que trabajan por barrios como Villatina, Santo Domingo, Castilla.


“Estos grupos anteriores van a ser base fundamental para la conformación de Organizaciones no Gubernamentales en la década de 1980. Era una combinación entre movimiento sindical, estudiantil y barrial. Entre algunas de estas están Convivamos, Escuela Nacional Sindical, Corporación Región, Instituto Popular de Capacitación. Toman un poco de distancia con las acciones comunales pero tratando de tener un diálogo con ellas.

“El resumen histórico de las acciones comunales es que los políticos necesitaban votos, no tienen con qué funcionar y se apadrinan de un político para los recursos y como no tienen trabajadores, entonces a través de convites construyen obras. Tienen impacto en una parte de la década de 1960, y en las décadas de 1970 y parte de los 80. Luego, esas Jal tienen decaída porque los barrios se empiezan a consolidar. Hoy los problemas de los barrios son distintos: de drogadicción, de inseguridad, de desempleo, de violencia de género o de embarazo infantil.


“A mediados de la década de 1980 se genera una movilización en el Valle de Aburrá, los famosos paros cívicos. “En la década de 1990 cambia la discusión porque se empieza a hablar de paz, de descentralización. Un discurso que promueve la participación y un Estado que necesita de la sociedad civil para contratar lo que primero hacía. Se debe crear una relación del Estado y sociedad civil, contratar con Organizaciones no Gubernamentales. Esto favorecía la privatización porque ya no había empresas del Estado. Se crean organizaciones sociales que hoy llamamos de papel, con el interés de contratar. En esta década se ven dos clases de organizaciones sociales: las que venían de las luchas sociales de los años setenta, nacida en el barrio, en el sindicato, y las otras organizaciones, no gubernamentales, con un sentido de oportunidad desde los mismos políticos y otras autónomas.


“Otras organizaciones impulsadas por el estado muy significativas son los clubes de vida, de la tercera edad, que actualmente en Medellín son las segundas más numerosas. Vemos hoy otras numerosas como los grupos culturales, muy independientes de los partidos políticos y muy separados entre ellos mismos.


“Hoy tenemos una red de ONG, de los años 80 en cierta crisis porque nacieron con mucho apoyo europeo y de Canadá, con el lema de que el país debía avanzar y ayudar a democratizarlo. Hoy vemos además organizaciones que más que todo son empresas económicas que nacen con pantalla social pero son fundamentalmente proyectos de subsistencia o de crecimiento económico. Vemos actualmente un sindicalismo que desde los años ochenta a hoy se encuentra en crisis desde la apertura económica y la desindustrialización”.4


Hasta aquí la intervención del Sociólogo Omar Urán, quien termina con un cuestionamiento que nos debemos hacer quienes pertenecemos a organizaciones: ¿Cuál es el tipo de organización social que existe en Medellín a través de la cual se pueda impulsar políticas de ciudad y pueda incidir en el Estado?

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NOTAS:

1 Patricia Londoño. Religión, Iglesia y Sociedad, 1880-1930. Historia de Medellín II).

2 Alberto León Gutiérrez Tamayo. Organizaciones Sociales en Antioquia. Colección Bicentenario de Antioquia, Memorias y Horizontes. 2010, p. 16.

3 Alberto León Gutiérrez Tamayo. Op. cit.

4 Conversatorio con Omar Urán realizado, el 1° de marzo de 2014, por la Fundación Historias Contadas Comunicaciones con el nombre “Participación política y aporte al desarrollo desde las organizaciones sociales”


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