BARRIO SAN BENITO: UN DEVENIR HISTÓRICO


Por Valentina Pérez Velásquez
Hablar del barrio San Benito es hablar de la historia misma de Medellín; sus alrededores, historias, gente, y demás, son la viva imagen de una urbe que se enfrentó y se sigue enfrentando a las constantes transformaciones que el siglo XXI trajo consigo. Por ello, vale la pena mencionar y resaltar su historia desde tiempos remotos que dejaron una huella indeleble en una sociedad que buscaba un desarrollo armónico cultural y religioso. Por ello, vale la pena hacer un viaje histórico desde su edificación estructural como el establecimiento de la iglesia, hasta la construcción emblemática de sus alrededores, sin dejar de mencionar sus problemáticas para abrir paso al entendimiento de su pasado y presente.
En un primer momento entendemos que San Benito es toda una representación viva de una época colonial y republicana, sus casas, fachadas, sus callas, alrededores y gente son los que mantienen vivo el recuerdo de un barrio con identidad propia. En sus vecindades se encuentra casas con grandes historias que pertenecieron a grandes próceres de la villa de Medellín y grandes personas reconocidas, un ejemplo a ello es la casa donde nació el prócer Francisco Antonio Zea, controvertido ciudadano señalado en forma diversa por la historia, abandonada durante largas décadas, pero recuperada recientemente por la administración de la ciudad.
Por otro lado, hablar de sus alrededores es cada vez más frecuente, la labor que implementan cada día las diferentes organizaciones, especialistas, historiadores, antropólogos, etc., son la compilación de unos factores en pro del crecimiento del barrio. Un claro ejemplo de ello es la iglesia de San Benito una disposición de 1717 que muestra una joya arquitectónica de valor religioso por sus vecinos allegados e histórico por los apasionados de ella. Se cuenta que por el año de 1752 ya existía la cofradía de San Benito; más tarde existió también la cofradía de Las Mercedes, y ganó el privilegio de ser "Iglesia de asilo y refugio por especial gracia y señalamiento"
La iglesia al igual que su alrededor cambiaron con el paso del tiempo, y el convento que anteriormente tenía lugar allí también sufrió posteriormente varias remodelaciones, especialmente en su interior. Ahora, con la instalación de la Universidad de San Buenaventura, regentada por la misma comunidad franciscana, se ocupó lo que fue el viejo convento y parte del colegio Fray Rafael de la Serna.
Sin embargo, pasamos de hablar de un epicentro como su iglesia para hablar de esa Medellín del siglo XX que aceptó variaciones en su urbe y crecimiento, se alteró como estructura, bien fue a partir de la distancia a un centro de actividad múltiple, o a una serie de especializaciones de los usos, o a sus condiciones físico-culturales, en un entorno específico, entonces debieron enfrentarse soluciones con respuestas concretas. Las comunidades urbanas demandaban necesidades y aspiraciones únicas, por esto se describió la ciudad con base en la idea del mismo "hecho urbano", y de sus condiciones morfológicas que permitieron entender cómo esos nuevos usos y comunicaciones desarrollaron nuevas formas de expresión frente a las tensiones del conjunto inicial. Se debe entonces concluir esa parte en una caracterización de la ciudad elaborada a partir de esa idea de modelo urbano del ensanche.
San Benito seguía creciendo en todos los aspectos para esta época, pero jugaría papeles pilares en el ensanchamiento de su urbe y las edificaciones de sus espacios, su cultura, su población y la estética de una ciudad con características particulares frente al crecimiento de todo el valle.
Hoy, en San Benito, la vocación académica es creciente con el SENA, la Universidad San Buenaventura, UNAULA, Corporaciones Escuela Nacional Sindical, Combos y Viviendo Juntos, Institución Educativa San Benito, entre las más reconocidas. Entidades estatales como el Ministerio de Trabajo, Regional Antioquia y Empresas Públicas de Medellín, están asentadas en su perímetro.
El “centro”, del cual hace parte el barrio San Benito, tuvo una de sus épocas más brillantes, convirtiéndose en el principal centro comercial del país. Dicho éxito, se apalancó en el desarrollo de su sector comercial, el cual fue el aglomerado manufacturero de mayor valor y empleo en la ciudad. Por otro lado, el valle de Aburrá fue creciendo en la medida de lo posible, con las diferentes transformaciones que la ciudad vivía en su entorno. Los sectores de industria, comercio, población, cultura, urbe y estética crecieron con el paso de los años.
No es un secreto, que la Medellín del siglo XX era característica por su notable crecimiento en un plano urbano, estético, cultura y económico, que de cierta manera ayudaba a proyectar a Medellín como una ciudad “modelo” y de carácter. Sus proyectos de ensanchamiento y el plano de Medellín futuro trajeron una nueva mirada hacia zonas que siempre fueron notables por su historia, y el barrio San Benito en el centro no fue la excepción a ello.
Sin embargo, para que la ciudad se pudiera sostener en una urbe donde el crecimiento era notable, se incrementó los nuevos oficios que ayudaran a subsistir a la población, como: obreros, mineros, comerciantes, agricultores, cafeteros, ganaderos, etc. Los nuevos oficios que también llegaban eran en las fábricas, almacenes, talleres artesanales, casas particulares o en la calle como prostitutas, lustrabotas o a vivir del rebusque. Esta expansión industrial y comercial ocurrió en el contexto de un aumento de población excepcional, provocado por un crecimiento
natural y por una sostenida inmigración a la ciudad. Todo esto, se vio con un gran incremento en el sector de San Benito que era el corazón de una urbe. Todo esto trajo respuesta propias como fue la importancia del Ferrocarril de Antioquia, que para el día de hoy tiene su recuerdo en lo que fue la Estación Villa, en el Barrio San Benito. En la actualidad el barrio está atravesado por la Avenida del Ferrocarril, que sigue siendo un eje en la importancia de sus vecinos más allegados.
La dinámica urbana impulsada por las políticas determinadas por la oficina de planeación de Medellín, permitieron la construcción de la plaza de mercado José María Villa en el interior del barrio San Benito. Recordemos que, para años anteriores, específicamente a mitad del siglo XX todavía funcionaba “EL Pedrero” en el céntrico sector de Guayaquil y que fue el corazón de una vida cultural en pleno centro de Medellín.
Sin embargo, la Medellín de mediados siglo XX aceptó variaciones en su urbe y crecimiento, se alteró como estructura, bien fue a partir de la distancia a un centro de actividad múltiple, o a una serie de especializaciones de los usos, o a sus condiciones físico-culturales, en un entorno específico, entonces debieron enfrentarse soluciones con respuestas concretas. Las comunidades urbanas demandaban necesidades y aspiraciones únicas, por esto se describió la ciudad con base en la idea del mismo "hecho urbano", y de sus condiciones morfológicas que permitieron entender cómo esos nuevos usos y comunicaciones desarrollaron nuevas formas de expresión frente a las tensiones del conjunto inicial. Se debe entonces concluir esa parte en una caracterización de la ciudad elaborada a partir de esa idea de modelo urbano del ensanche.
La transformación de San Benito cambió el panorama de un barrio con preceptos culturas y estéticos ya establecidos, pero ello solo hace del imaginario común algo excepcional. Solo basta con recordar la memoria colectiva e individual de este barrio en medio de la vida misma de Medellín, vale la pena seguir recordando que como fue, y como se transformó en un epicentro de cambios sociales y culturales para los medellinenses.
Por último, la estrategia de recuperación de la memoria histórica del barrio San Benito, adelantada con empeño por la Fundación Historias Contadas Comunicaciones busca acentuar ese respeto que quieren los habitantes para no quedar en el olvido y ser apabullados sin misericordia por un progreso desordenado, desigual e inequitativo, impuesto, que contempla el peligro de expulsión, como suele ocurrir en los procesos de renovación urbana y obra pública, en desmedro de la identidad, los intereses ancestrales y los derechos colectivos e individuales de los vecinos tradicionales.
Agenda Cultural PDL y PP Cultura. Eventos Barriales Comuna 10 La Candelaria.
Encuentro ciudadano priorizado con recursos del programa de Planeación del Desarrollo Local y Presupuesto Participativo. Secretaría de Cultura Ciudadana.
BIBLIOGRAFÍA
-Perfetti, Verónica. Las transformaciones de la estructura urbana de Medellín. Escuela superior de arquitectura de Madrid. 1995.

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