Notas sobre los orígenes de la Universidad de Antioquia


Por Luis Javier Caicedo
Aunque bien se sabe que la Universidad de Antioquia fue fundada durante la época de la Independencia (9 de octubre de 1822), teniendo por antecedentes un colegio franciscano creado en 1803 y un embrión de colegio republicano en 1813, es bueno tratar de indagar por qué no fue posible tener universidad en la Bella Villa durante la época de la Colonia.
1. La Colonia era campo estéril para la educación. Un retrato de cuerpo entero de la política educativa de los reyes de España se aprecia en la real cédula de 1743 que autorizó abrir un colegio jesuita en Buga, donde su majestad expresa que accede a la petición, "sin embargo de que por repetidas órdenes tengo mandado se excuse el proponerme estas fundaciones".1
2. Los intentos por tener universidad pública en el virreinato. El fracaso del proyecto antioqueño de tener universidad en Medellín se enmarca en la oposición de las congregaciones religiosas a las reformas borbónicas que se trataron de implantar en el virreinato después de la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767. De acuerdo con el historiador Renán Silva, en la obra Saber, cultura y sociedad en el Nvo. Reino de Granada, siglos XVII y XVIII (Medellín, Ed. La Carreta, 2004), en esa coyuntura el Estado español asumió el control de la enseñanza al considerar que la formación de la juventud no podía dejarse a la autonomía privada y religiosa, que los estudios debían volverse útiles a la sociedad y que los maestros debían abandonar el peripato y el ergotismo como formas de transmitir el saber. En la Nueva Granada el fiscal Francisco Moreno y Escandón asumió desde 1768 la tarea de reformar los estudios y de crear una universidad pública en Santafé de Bogotá, pero solo logró lo primero con el moderno plan de estudios de 1774, que fue echado abajo cinco años después. Hasta el final de la Colonia se mantuvieron con sus privilegios la Universidad Santo Tomás (en realidad una mera fábrica de otorgar grados) y los Colegios Mayores de El Rosario (de los dominicos) y de San Bartolomé (de los jesuitas y luego del Estado). Si este fue el destino del proyecto universitario de los españoles y criollos ilustrados en la capital, ¿qué podían esperar los antioqueños?
3. Los antioqueños se equivocaron al pedir un convento y no un colegio para Medellín. A finales del siglo XVIII los antioqueños tuvieron el sueño de tener un colegio mayor y universidad en Medellín, que les evitará tener que enviar a sus hijos a estudiar a Bogotá o Popayán, no habiendo en la región ni siquiera colegio de primeras letras. Sólo había dos vías para fundar colegios: por iniciativa particular o por solicitud eclesiástica. El cabildo de Medellín le apostó a la estrategia más complicada: le solicitó al rey en 1794 que autorizará traer a la Orden de San Francisco a esta villa y que los frailes mantuvieran un colegio dentro del convento. El rey accedió a ambas peticiones en 1801, pero como peticionarios no consultaron primero con la Provincia Franciscana en Bogotá, ésta cumplió de mala gana la orden real de poner una sucursal con colegio en Medellín en 1803, y como la solicitud no explicaba el tipo de colegio que se quería, el rey otorgó permiso para un colegio elemental de primeras letras. El desencanto fue inmenso, pues las energías, los patrimonios y el tiempo invertidos sólo habían servido para construir un convento. Para mayor frustración, cuando insistieron en convertir el colegio franciscano en universidad, el claustro de Santo Tomás les negó en 1808 la petición.
Que traer a una comunidad religiosa a Medellín era apenas una excusa para tener universidad lo sugiere modernamente Roberto Luis Jaramillo en su prólogo al libro Carnero de Medellín, memorias de José Antonio Benítez, escribano de Medellín, quien viviera el tránsito del siglo XVIII al XIX: "Benítez no entendió el proyecto político-educativo de los doctores José Félix y José Manuel Restrepo. Tal vez murió inocente de que a los franciscanos los habían utilizado: ni se molestó cuando deportaron a Fray Rafael de la Serna"2
A todas estas es posible que el Cabildo de Medellín se haya equivocado de estrategia, y le hubiera bastado presentar la propuesta de colegio-universidad como una obra pía de carácter laico. De hecho, por la misma época, 1801, un rico comerciante de Mompox abrió un colegio en esa ciudad, como obra pía, y por cédula real del 10 de noviembre de 1804 obtuvo del rey su erección en Universidad, abierta como tal en 1809. Actualmente es el Colegio Pinillos.3
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* Este artículo fue publicado en la Revista Historias Contadas # 20, si desea comprarla impresa, comuníquese a: 3003435766.
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1. Sergio Elías Ortiz, en la Historia Extensa de Colombia, vol. IV, Tomo 1, 1970, págs. 262. ¿Qué tal el amor que tenían a los súbditos?
2. Prólogo de Roberto Luis Jaramillo, libro de José Antonio Benítez, Carnero de Medellín, pág. xc).
3. Sergio Elías Ortiz, Historia Extensa de Colombia, vol. IV, T. 2, 1970, págs. 431 a 435
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